Kermán: Adobe, dátiles y desierto

Seguimos descubriendo nuevos lugares en Irán y esta vez toca Kermán.  Esta provincia está situada al sudeste del país y está ocupada en gran parte por un amplio desierto. Sin embargo,  también ofrece al visitante exuberantes oasis donde se cultivan dátiles, naranjas y pistachos. El agua llega a estas zonas por un sistema de canales subterráneos llamados ghanats que conducen el agua de las montañas cercanas hasta las zonas más remotas del desierto. Los picos más altos de la provincia superan los 4000 metros.

La capital de la provincia es Kermán y la mejor forma de llegar hasta aquí es tomar un vuelo doméstico desde Teherán (1’5 horas). En dos días se pueden visitar los principales puntos de interés como el Bazar de Kerman, los jardínes Bagh-e Shahzde en Mahan,  Las ciudadelas de Rayen, y la más conocida de Bam, y por último, el desierto de los Kaluts.

Kerman entre las montañas y el desierto

Para realizar este viaje nos unimos al grupo de los compañeros brasileños que, siguiendo las indicaciones de la lonely planet, planearon un viaje espectacular. Esta es la época más recomendable del año puesto que una vez que llegue el calor, las temperaturas en el desierto pueden superan los 50º C durante el día. Lo mejor es contratar un guía local. El guía se encarga de todo: minibús para el grupo con provisiones, comidas, alojamiento y por su puesto las pertinentes explicaciones.

Nuestro guía, el Sr. Vatani, fue sensacional; un hombre entrañable que de niño había aprendido inglés gracias a los hippies que en aquella época transitaban la zona siguiendo la antigua ruta de la seda, aunque aquellos más bien seguían la ruta del opio.

Tras pernoctar en hotel Akhavan en Kermán, el viernes pusimos rumbo a Bam. A las afueras de la actual ciudad de Bam, encontramos la famosa ciudadela de Bam (Arg-é Bam), la mayor construcción de adobe del mundo,  considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Desgraciadamente,  en el año 2003 la ciudadela fue destruida casi por completo por un terremoto que asoló Bam y sus alrededores. Actualmente está en proceso de reconstrucción y sólo se pueden visitar algunas zonas de la misma. Sin embargo, al entrar en ella aún se puede admirar la grandiosidad de esta ciudad de adobe que abarca unos 180.000 m2.

Ciudadela de Bam (2)

El diseño de la ciudadela le garantizaba seguridad gracias su gran muralla que la rodeaba por completo. Dentro se distinguían dos zonas, una para los gobernantes y otra con construcciones más sencillas para el pueblo que rodeaba la zona noble. La ciudadela contaba con un gran bazar, zonas de cultivo y animales domésticos.  Además de las torres de vigilancia, destacaban las ‘torres de viento’ que atrapaban el viento para dirigirlo al interior de las casas.

Después de visitar esta maravilla, nuestro viaje continuó hacía Rayen y Mahan. En Rayen, encontramos otra ciudadela como la de Bam pero de menor tamaño. Sin embargo, ésta se encuentra en mejor estado de conservación ya que no se vio afectada por el terremoto de Bam.

Ciudadela de Rayen (2)

A lo largo del trayecto, paramos para visitar algún caravasar. Los caravasars o caravansearais eran las antiguas posadas destinadas a las caravanas de comercio, peregrinaje o militares. Estos lugares estaban diseñados para dar descanso y alimento a los viajeros y a sus animales después de largas jornadas de viaje. En nuestra visita, pudimos ver a un grupo de mujeres empeñadas en la limpieza de alfombras de cara al No Ruz (Nuevo Año Iraní que coincide con el 21 de marzo de nuestro calendario).

Caravanserai

En la ciudad de Mahan, encontramos los jardínes Bagh-e Shahzde. Estos jardines fueron construidos a finales del siglo XIX, durante el reinado de la dinastía Qayar. La singularidad viene dada por una una serie de cascadas que atraviesan el jardín con agua proveniente de una fuente que brota de manera natural e ininterrumpida.

Para el segundo día, nos esperaba en inmenso desierto de Los Kaluts. Si el tiempo lo permite, el guía os llevará a dormir al ‘Million Stars Hotel’, es decir, a dormir al raso. Por desgracia, por la noche la temperatura aún es demasiado baja y tuvimos que pernoctar en una especie de albergue en Shahdad.

En desierto de los Kaluts no hay nada y es que su nombre significa eso: desierto vacío. Por no encontrar, no se encuentran ni animales… y es que las temperaturas en este desierto son extremas. Las grandes formaciones de piedra que emergen de la nada sorprenden al visitante. Algunas son accesibles y se puede escalar a la cresta de estas grandes ‘dunas de piedra’ desde donde se puede divisar la inmensidad de este gran desierto.

Desierto de los Kaluts (4)

Aunque parezca una contradicción, durante los meses menos cálidos existen ríos que atraviesan este desierto con el agua que baja del deshielo de las montañas cercanas. Debido a los sedimentos que arrastran las aguas, estos ríos se conocen como ríos de sal.

Río de Sal - Desierto Kaluts (1)

Antiguamente, era de paso obligado para los comerciantes que venían de India y Pakistán. Ahora, sólo algunos intrépidos turistas y  grandes camiones cargados de mercancías, surcan de vez en cuando la extensa  carretera que cruza este desierto.

Tras el paso por el desierto, vuelta a Kermán para realizar unas compras en el bazar. Esta vez me animé y cayó una alfombra y uno de los coloridos tapetes hechos a mano típicos de la zona. Ya hemos marcado un lugar más en el mapa. Un gran viaje donde hemos podido descubrir nuevos lugares y personas extraordinarias.  ¡Preparados para el próximo ya!

Kerman Bazar

NOTA: Pese a las advertencias de seguridad que se encuentran en muchas guías, nosotros no tuvimos ningún problema y tampoco apreciamos una situación de inseguridad en la zona. Sin embargo, es aconsejable ir con un guía local ya que en el pasado si que se produjeron situaciones de asaltos a turistas  e incluso algún secuestro.

Fotografías: Sergio Álvarez | Caroline Dutra | Gustavo Buttes

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4 pensamientos en “Kermán: Adobe, dátiles y desierto

  1. Muy buenas Quijote Persa!

    Enhorabuena por tu blog. La semana que viene empiezo un viaje por Iran con mi novia y leyendo tus posts me entran unas ganas de subirme al avión que no sé si voy a poder conciliar el sueño!!! Aunque no tenga mucho que ver, lo que cuentas y transmites me recuerda a mi año de expatriado en el norte de Suecia (tela marinera también… 😉

    Oye, te podría pedir tu correo electrónico particular para preguntarte alguna duda concreta sobre nuestro viaje? Te dejo mi correo por si nos puedes atender: peibolmi@yahoo.es

    Un abrazo y enhorabuena otra vez!

    Pablo

  2. Hola otra vez Fernando,

    El placer ha sido nuestro: Llegar a Teheran y contar con tu hospitalidad y la de tus colegas hace que te sientas como en casa!!!!

    Gracias por tu amabilidad, tu tiempo, tus consejos y anecdotas. De momento seguimos ruta disfrutando un monton. kashan tambien es bien chulo.

    Dale recuerdos a Sergio y Manuel. Ya os iremos contando. Y ya sabes, si alguna vez necesitais techo en Madrid o Salamanca no dudeis en llamarnos!

    Un fuerte abrazo,

    Pablo y Belen

  3. Pingback: Esquiar en Irán. Dizin | Quijote Persa

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