Un mes y pico en Teherán

Muchas son las veces que he estado pensando sobre escribir esta primera entrada. Después de un mes viviendo en Irán, creo que ha sido acertado esperar para no caer en la tentación del juicio prematuro o del comentario fácil. Poco a poco le vamos tomando el pulso a la enorme Teherán y al carácter de sus habitantes. Ahora entendemos cosas que al principio nos parecían disparatadas y otras muchas seguimos sin entenderlas. Pero es esta mezcla de cosas conocidas con otras completamente diferentes , la que hace aún más enriquecedora esta experiencia que no ha hecho nada más que comenzar.

2012-10-31 20.23.13

Junto con mis dos compañeros de beca, Sergio (Asturiano/Economista) y Manuel (Gallego/Informático), llegamos el primer día de noviembre después de sufrir tres cambios de vuelo que nos retrasaron 7 horas respecto a lo establecido. Silencio sepulcral en el Aeropuerto Internacional Imán Khomeini, el reloj marcaba las 5 a.m. y el hilo musical llamaba a la oración mientras nosotros atravesábamos el control de pasaportes sin problemas. Por suerte, el chófer de la oficina aguardaba allí por nosotros. Subimos a ‘nuestro’ Toyota Land Cruiser y en menos de una hora estábamos en el que será nuestro hogar durante estos próximos 14 meses.

Como no teníamos que trabajar hasta tres días más tarde, aprovechamos esos días para salir a descubrir el barrio. Los primeros días, nos hubiese gustado llevar una cámara incorporada que al guiñar el ojo, tomase una instantánea. Parecíamos niños pequeños descubriendo un mundo nuevo. Todo llamaba nuestra atención y merecía algún comentario. El tráfico caótico, el olor a gasolina, las pequeñas tiendas de ultramarino, la indumentaria de ellos y ellas, los parques, los gatos, etc. Pero si tuviese que destacar algo, sería la manera de cruzar la calle (o el como cruzar y no morir en el intento).

Después de esos días de aclimatación al medio, empezamos nuestra rutina de trabajo. De domingo a jueves vamos a la oficina comercial de 8.00 a 15.00.  La oficina queda cerca de casa y en 10 minutos a pie nos presentamos allí. La situación para el comercio internacional no es la más idónea debido a las sanciones internacionales impuestas a Irán. Las cifras de comercio cada vez son menores y eso se ha podido apreciar también en el descenso de la presencia española en los últimos años. Sin embargo, no todo está bajo sanción y por su puesto hay muchas oportunidades para empresas españolas y es por lo que trabajamos día a día en la oficina.

Esta situación actual no hace sino perjudicar al pueblo, ya que es la población la que sufre en sus carnes la falta de productos y el continuo encarecimiento de los mismos. Unas sanciones que están haciendo que cada vez los ricos sean más ricos y los pobres más pobres.

Fuera de la oficina, la oferta de ocio es un tanto limitada por las características del país. Para que las tardes no se hagan eternas, nos apuntamos a un gimnasio cerca de casa. En Irán no existen bares ni discotecas, pero sí restaurantes y cafeterías. El alcohol está prohibido por Ley  y por lo tanto la gente lo que hace es montar fiestas privadas en sus casas. En estas fiestas no hay limitaciones ni prohibiciones de ningún tipo. Las mujeres pueden vestir como cualquier occidental (sin manto, ni pañuelo, ni nada de restricciones) y por su puesto el alcohol suele estar presente. Si algo he aprendido es que en Teherán se puede encontrar de TODO, sólo necesitas tener el contacto adecuado para cada cosa.

Durante estos días hemos tenido tiempo para conocer gente y comprobar como funciona el ocio teheraní. Hemos cenado con el cónsul brasileño, hemos asistido a  un teatro representando el día de los muertos en la Embajada de México, hemos conocido a más españoles en Teherán y hemos ido descubriendo la rica gastronomía persa visitando restaurantes con nuestros amigos locales. Por supuesto, también hemos hecho la visita obligatoria a los bazares que aún siguen siendo centros neurálgicos de la ciudad.

Teherán se sitúa en la falda de los Montes Alborz. La cercanía de la montaña, posibilita el hacer escapadas los días libres y escapar de la contaminación infernal de la ciudad para adentrarse en medio de la Naturaleza. Sin duda, un paisaje diferente a lo conocido hasta ahora y que tiene mucho bueno que enseñarnos. Las estaciones de esquí están muy cerca de Teherán y quizá podamos ir antes de Navidades. En mi caso, tiene guasa ya que nunca he ido a esquiar… En fin, nunca es tarde si la dicha es buena.

Son muchas las cosas vividas en estos 36 días en Irán. Con este post sólo pretendía dar algunas pinceladas sobre el país y lo que uno se puede encontrar al llegar aquí. Espero que poco a poco pueda ir comentando éstos y otros aspectos de forma más detallada. Pero por si alguien le quedaba la duda, aquí se está bien y no hay ni guerras ni los iraníes son fanáticos, ni violentos, ni nada que se le parezca.

Como conclusión, me gustaría acabar este post diciendo que aunque tengamos culturas diferentes, en el fondo somos muy parecidos. La ‘gente de a pie’ disfruta con la música, conociendo gente, estudiando, viajando,  trabajando, comerciando… tenemos los mismos intereses. Por desgracia, ellos tienen un poder por encima  que sabe manejar muy bien todos los instrumentos de la manipulación y la opresión,  y que hasta ahora a conseguido mantener al pueblo a raya. Por eso no confundamos al pueblo, con sus ‘líderes’. Al final, los perjudicados siempre son los de abajo  (Cómo veis tampoco somos tan distintos ).

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